martes, 1 de enero de 2008

Mauricio

Que injusta que suele ser la vida. Habiendo tanta gente de mierda, tanta vida desperdiciada, tanta maldad, tantos viejos que llegan a viejos tan sólo para a llegar a viejos, que da mucha bronca. Pero es así. Mauricio es un tipo joven y talentoso. Comprometido e interpelador. Mauricio es, y fue mi profe en una materia que me marcó para siempre. Mauricio, además esta enfermo y necesita ayuda. Para eso estamos haciendo una rifa de fin de año, en la que se sortea una canasta navideña, como primer premio, un reproductor de MP3, como segundo premio y, para cerrar la terna, un Pendrive. Todos los que quieran colaborar, dejen un mensaje acá con un mail para contactarse. La rifa tiene un precio de 2 mangos el número y se sortea el sábado 5 de enero a través de lotería nacional.
Muchas gracias!
P/D: Todo esto me hizo recordar un pasaje de la novela de José Pablo Feinmann, “La crítica de las armas”, en la cual el personaje principal piensa lo siguiente sobre su madre anciana de más de 90 años, a la cual quiere asesinar: “Cómo evitar esa pregunta, mamá. Cómo evitarla aquí, mirándote, cargada de años inútiles, cada uno un hueco absoluto que no supiste llenar. Cómo evitar preguntarme qué habría sido de lucio si hubiera vivido unos años más. Por qué, me pregunto, tanto a vos y tan poco a él. Tal escasez con su vida valiosa y tanta generosidad con la tuya infértil, insustancial. Nobenta y cuatro años, que obscenidad. ¿Y si distribuyéramos algunos? Al cabo, tenés tantos. Podríamos darle cinco a Mozart y tener cuatro sinfonías más. Diez a Chopin y tener ocho baladas y otros veinticuatro preludios. Quince a Gershwin y tener otro concierto para piano, o dos, otra ópera, cincuenta y cuatro sublimes canciones. Catorce a Kafka y otras tres o cuatro novelas, breves como La metamorfosis, si me lo preguntan. Quince a Walter Benjamín y –aparte de dejarle desarrollar las Tesis sobre Filosofía de la Historia o, mejor aún, escribir otras, abundar y descubrir- salvarlos de esa muerte cruel en la frontera española. Ocho a Pollock y algunos más de esos cuadros caóticos, de esa locura del expresionismo abstracto. Cinco más a Oesterheld y lo salvamos de la ESMA. Quince más a Ana Frank y se salva de los nazis y escribe, en plenitud, diez libros de cuentos perfectos, transparentes, ocho más a James Dean. Y hace otra película como Al este del paraíso. O dos, o tres. Y veinte más a Lucio, y ve la caída de la dictadura, tiene hijos con Liliana, de dedica con todo a la política y es un político brillante, honesto, de esos que no hubo más porque se murieron, como Lucio, porque los mataron, porque nunca sabremos qué habría sido de este país si los tipos como Lucio no hubieran muerto…” (Página 343, Capítulo XXI)


domingo, 18 de noviembre de 2007

Encuesta


Lo que sigue es una de las preguntas de alto nivel inquisidor del diario La Voz del Interior, en sus habituales consultas abiertas a través de su portal:
"¿Deben las parejas homosexuales tener los mismos derechos que las heterosexuales?"
Bien, una vez puesta al alcance de la ciudadanía semejante cuestionamiento, a continuación se adjuntan los resultados de los participantes. Ahí va:

"Sí, deben tenerlos 36.19%
Sí, a excepción de la posibilidad de adoptar 26.40%
No, no pueden equipararse 37.41%"

Esta encuesta fue realizada por la sección Sociedad y tuvo una convocatoria de 2932 votos. Ahora, y tratando de esquivar la discusión metodológica sobre la legitimidad científica de este tipo de herramienta de recolección informativa, este supuesto constituye -realmente- un síntoma que provoca, por lo menos, malestar.
Desde el comienzo, la misma enunciación de la pregunta esta demostrando un factor altamente exclusivo y discriminador. Una de las más eficaces maneras de lograr el no reconocimiento del otro, es (y temo que lo seguirá siendo por largo tiempo) la distinción de género y orientación sexual. Es una realidad que los derechos no son ni universales ni aplicados para todos los seres humanos que habitamos este planeta. Eso es reconocer un punto de partida. Pero el problema es la naturalización de esa no universalidad. Es decir, mantener esa inclusión del otro como negado. Son, los otros (los homosexuales en este momento) aquellos sobre los que cae el peso del status quo.
Esto se refleja en los porcentajes que fueron elaborados, la mayoría piensa que no deben equipararse o que se les niegue el derecho de adopción.
Es grave porque sigue manteniendo la contínua y ascendente conculcación de reconocimiento. ¿Y quién reconoce los derechos? ¿El Estado y su justicia (ciega, sin ojos y con una balanza desbalanceada)? ¿La sociedad (pongámosle de título Civil)? ¿El Mercado (y guarda que va con mayúscula)?
Es importante, por lo menos eso pensamos desde aquí, que el debate no sólo hable de los problemas concretos con los cuales nos topamos día a día, sino que también hable con el otro. No sobre el otro.
Este tipo de discurso (como la encuesta viciada de machismo y homofóbia) es dirigido y planeado desde los grandes medios de comunicación y poder. Y al participar en este tipo de encuesta, se legitima una supuesta participación (virtual e inmovilista) que pretende las veces de democracia.
La Voz y la empresa encargada de realizar estas preguntas conforman ese escenario de exclusión y desigualdad.

P/D: A propósito de lo que sucede con el gran diario cordobés. En estos momentos existe una práctica coercitiva, avalada por el Estado y por los demás grandes medios, que consiste en despedir a periodistas sin causa y con modos propios del neoliberalismo devorador de solidaridades. Es el caso de Eduardo Eschoyez y Juan Domínguez.
Además, siguen reclutando personal y mano de obra barata a través de pasantías rentadas, a las cuales se accede sorteando un largo camino de exámenes y entrevistas para asegurarse de incorporar perfiles acordes al mercado laboral.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Mitre




Radio Mitre Córdoba y el Grupo Osde convocan a todos los periodistas y aspirantes de tal profesión a participar de un concurso bastante peculiar. El titulo es, al menos, prometedor (le pusieron “CONCURSO – NUEVO PERIODISMO”) pero al analizar las condiciones uno ya empieza a sospechar. La cosa es más o menos así: de entrada no hay que tener más de 25 años y ser argentino, lo cual habilita para mandar por correo un “CD o cassette, con un informe para radio sobre un tema a elección que no supere los 5 (cinco) minutos”, tal como informa la base del concurso colgada aquí. Al parecer todo, joya por el momento. Pero la historia se empieza a complicar un poco, porque el informe ganador (que en unos momentos desde aquí diremos a que premio va a acceder) “surgirá de una selección realizada por un jurado de notables”. Y aquí va la formación del elenco estelar: “las Sras. Rebeca Bortoletto, y María Inés Loyola y los Sres. Jorge “Petete” Martínez, Aldo “Lagarto” Guizzardi, Sergio Suppo, Edgardo Moreno, Jorge Monzani y/o por quienes el Organizador determine”.
Tampoco nada grave se desprende todo lo dicho. No. Es sólo un concurso más. Pero lo que más molesta es que el premio que se otorgará una vez terminado el certamen será tanto la entrega de “una Colección de libros de Nuevo Periodismo de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, Fundación creada y dirigida por Gabriel García Márquez” como la gran posibilidad de formar parte de la Radio que crece a través de “una pasantía en Radio Mitre 810, durante 6 meses, rentada por $400 (pesos cuatrocientos) por mes”.
Para nosotros es realmente preocupante que el acceso a un puesto de trabajo sea el premio de un concurso periodístico, donde se mezcla la espectacularidad mediática con la precarización laboral. Ahora ni siquiera se abren casting o pasantías a través de las casas donde se estudia periodismo. No, se hacen concursos y se les da un lugar de laburo a los pibes que van a representar al hombre nuevo del periodismo de Córdoba.
Los organizadores de estos encuentros de publicidad y desempleo tendrían que pensar cómo fue su acceso al lugar donde ahora se encuentran cómodamente sentados para repensar esta bazofia con tufillo a reality de cuarta.
Existen muchos espacios donde se generan formas de comunicación nuevas y comprometidas, pero que no tienen un solo punto de rating y, su aspiración está puesta en otro horizonte.
Gracias Mitre por esta oportunidad….


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Bueno, después de un tiempo sin entrarle al Blog (las causas me las reservo) la motivación me la dio un aviso en la parada del bondi que me llamó mucho la atención. “Acostumbradas a no usar nada” reza el slogan y muestra a una muchacha flaquita (ultrafina) que en un atardecer de pasto y sol propone un encuentro inolvidable. Esto es, desde este humilde lugar, una clara manipulación de los sentimientos y pasiones sexuales. Sin objetar, en principio, nada en contra de que tal enredo se produzca, creo que la frase carga una premisa peligrosa y mortal, más aún en situación de expansión y plena multiplicación de las enfermedades de transmisión sexual (desde SIDA, pasando por el HPV, hasta ladillas). Si una (o uno) está justamente acostumbrada (ó acostumbrado) a no usar nada, está significando una práctica naturalizada de relaciones sexuales. El no usar nada, acá, quiere decir no tomar ningún recaudo ni cuidado, y allí en el descuido, está el goce y el placer. Este punto es importante, al menos en esta insignificante publicidad de Prime, ya que desconoce el verdadero sentido de ir a la cama (o a cualquier otro lugar, depende del momento y las ganas) como relación social establecida por un contrato previo (además de la cual hay que considerar las pulsiones interiores y psicológicas de cada quien). Digo esto porque es realmente curioso que sea una marca de preservativos la que publicite de este modo su uso.
Las costumbres no son inamovibles. De hecho que pueden cambiar, y esto, al parecer lo tiene muy en claro la propaganda. Por eso les habla a los hombres de ellas (las mujeres como la que aparece en escena) que están acostumbradas a no usar nada, con el fin de que, para que sigan usándolas sin desacostumbrarlas, deben utilizar preservativos (ultrafinos), que son lo mismo que nada. Ahora, tampoco es cuestión de caer en un moralismo hipócrita y desconocer las propias prácticas sexuales de nosotros por estos días. El no cuidado es real y constante. El SIDA y la muerte también.
El segundo punto que me llevó a pensar este cartel es que está teñido de un machismo retrógrado y aplastante. Más allá de utilizar la imagen femenina como objeto fetichista (donde una mujer de perfil hippie aguarda la llegada de su hombre en las praderas de la paz y del amor), el mandato está puesto en la decisión masculina de cuidar a la mujer que va por la vida desprevenida, gozando de la libertad.
Bien, puede ser que nada de esto realmente sea así, pero al menos esa fue mi sensación al ver esta promo.

miércoles, 4 de julio de 2007

Sobre Politicos

   


El otro día iba caminando por Nueva Córdoba, era una mañana bien fría y gris. Volvía de un trámite en la Escuelita. Cuando llegué a la esquina de Estrada y Vélez Sarfield, me llamó la atención un esténcil. Me acerqué, lo leí, e inmediatamente lo fotografié. La verdad es que la frase me sorprendió. No sólo por ser un claro síntoma de la desconfianza, el desagrado y el malestar que generan los denominados “políticos”, sino por los distintos significados que trae aparejado entender la política y lo político de esa manera.
Enfermo y enfermedad. ¿Quién esta enfermo y de qué? ¿Realmente los políticos son una enfermedad? Y si tomamos esto por cierto, ¿Cómo se cura esa enfermedad? ¿Extirpándola? ¿Con antibióticos? ¿Poniéndose paños fríos?
Bien, aceptemos que los políticos son todos de corruptos, de inmorales, de tránsfugas, de ladrones, de mentirosos, y un larguísimo etc. Entonces:
¿Qué somos nosotros? ¿Ciudadanos honestos? ¿Solidarios? ¿Morales? ¿Interesados por los otros? ¿Accesibles? ¿Comprometidos? ¿Sanos?
Esta sociedad, tal y como está, la formamos todos. Cada día nos despertamos, y la vamos construyendo/destruyendo. Y, a pesar del lenguaje biologista/mecanicista del esténcil, es un buen disparador para pensar hasta donde somos responsables de lo que nos pasa. ¿Cómo hacemos para cambiar? ¿Queremos cambiar algo? ¿Qué queremos cambiar? ¿Qué queremos?




 

LELA


La verdad es que no sé por qué, pero casi siempre sucede lo mismo con los apodos. Son así, una vez que alguien te los asigna, ahí quedan. Y generalmente para toda la vida. Uno puede llegar a recibir un apodo en cualquier momento y circunstancia de la vida. Te lo ponen los amigos, los hermanos, los primos, los padres, los hijos ó los nietos. Bueno, este último es él caso. Yo soy nieto de Asunción, el primero. Y según cuenta la historia familiar, fui yo quién le puso el apodo. Si, vale aclarar que cuando uno empieza a balbucear y a emitir los primeros sonidos de letras y palabras, comete torpezas e improlijidades propias de la edad. Claro, es entendible que siendo un tierno bebecito pronunciara Lela, en lugar de Abuela. Abuela. Abu-lela. Lela.
Muy bien, la Lela, como ya lo dije, es mi abuela, es decir, la mamá de mi viejo. Ella es de Gigena. Gigena es un pueblito que puede encontrarse cuando uno viaja hacia el sur, unos 182 Km. por la Ruta 36. Más precisamente entre los pueblos Elena y Baigorria. Allí nació y vivió toda su vida. Allí conoció a mi abuelo, allí se casó, allí nacieron mi viejo y mis tíos. Allí fue donde pasábamos con mi hermano largos veranos de sol, pileta, fútbol y amigos. Allí aprendí a quererlos y a extrañarlos. Si, es así cuando uno tiene los abuelos lejos. Cada vez que íbamos ó cada vez que ellos venían, los días se llenaban de familia. De aromas y comidas, de regalos y tortas de naranja. De fideos, de dulces y besos. De abrazos y preguntas, de versitos y de inviernos.
Este dejo de melancolía es por que el tiempo (ese inexorable transcurrir de segundos, minutos, días y años) hace que la familia no siempre sea la misma. Es así. Es inevitable. Hoy estamos sin el Tite. El Tite es mi abuelo, Antonio Virga. Tite, es también un apodo que, como el de la Lela, me pertenece. Y es que así pasa con los seres queridos, nos apropiamos de ellos. Bueno, mis abuelos me pertenecen. Son parte mía. Yo soy ellos. Y ellos me hicieron, junto con mis viejos, la persona que soy.
Este escrito sólo tiene como pretensión, agradecer tantos años de amor y entrega. Sí, en especial a la Lela. Es que además, hoy, cumple años. Y quería que sepas lo importante que sos para mí.
¡Feliz cumple Lela!