El otro día iba caminando por Nueva Córdoba, era una mañana bien fría y gris. Volvía de un trámite en la Escuelita. Cuando llegué a la esquina de Estrada y Vélez Sarfield, me llamó la atención un esténcil. Me acerqué, lo leí, e inmediatamente lo fotografié. La verdad es que la frase me sorprendió. No sólo por ser un claro síntoma de la desconfianza, el desagrado y el malestar que generan los denominados “políticos”, sino por los distintos significados que trae aparejado entender la política y lo político de esa manera.
Enfermo y enfermedad. ¿Quién esta enfermo y de qué? ¿Realmente los políticos son una enfermedad? Y si tomamos esto por cierto, ¿Cómo se cura esa enfermedad? ¿Extirpándola? ¿Con antibióticos? ¿Poniéndose paños fríos?
Bien, aceptemos que los políticos son todos de corruptos, de inmorales, de tránsfugas, de ladrones, de mentirosos, y un larguísimo etc. Entonces:
¿Qué somos nosotros? ¿Ciudadanos honestos? ¿Solidarios? ¿Morales? ¿Interesados por los otros? ¿Accesibles? ¿Comprometidos? ¿Sanos?
Esta sociedad, tal y como está, la formamos todos. Cada día nos despertamos, y la vamos construyendo/destruyendo. Y, a pesar del lenguaje biologista/mecanicista del esténcil, es un buen disparador para pensar hasta donde somos responsables de lo que nos pasa. ¿Cómo hacemos para cambiar? ¿Queremos cambiar algo? ¿Qué queremos cambiar? ¿Qué queremos?
Enfermo y enfermedad. ¿Quién esta enfermo y de qué? ¿Realmente los políticos son una enfermedad? Y si tomamos esto por cierto, ¿Cómo se cura esa enfermedad? ¿Extirpándola? ¿Con antibióticos? ¿Poniéndose paños fríos?
Bien, aceptemos que los políticos son todos de corruptos, de inmorales, de tránsfugas, de ladrones, de mentirosos, y un larguísimo etc. Entonces:
¿Qué somos nosotros? ¿Ciudadanos honestos? ¿Solidarios? ¿Morales? ¿Interesados por los otros? ¿Accesibles? ¿Comprometidos? ¿Sanos?
Esta sociedad, tal y como está, la formamos todos. Cada día nos despertamos, y la vamos construyendo/destruyendo. Y, a pesar del lenguaje biologista/mecanicista del esténcil, es un buen disparador para pensar hasta donde somos responsables de lo que nos pasa. ¿Cómo hacemos para cambiar? ¿Queremos cambiar algo? ¿Qué queremos cambiar? ¿Qué queremos?
1 comentario:
Nico, caigo a tu blog por casualidad y justo en estos días en que todo está tan politizado y con olor a fraude.
Coincido con vos en que la sociedad es un producto que construimos entre todos, cada uno desde su lugar. Es fácil lavarse las manos y echarle toda la culpa a los políticos.
Un abrazo!
Publicar un comentario