miércoles, 24 de octubre de 2007

Mitre




Radio Mitre Córdoba y el Grupo Osde convocan a todos los periodistas y aspirantes de tal profesión a participar de un concurso bastante peculiar. El titulo es, al menos, prometedor (le pusieron “CONCURSO – NUEVO PERIODISMO”) pero al analizar las condiciones uno ya empieza a sospechar. La cosa es más o menos así: de entrada no hay que tener más de 25 años y ser argentino, lo cual habilita para mandar por correo un “CD o cassette, con un informe para radio sobre un tema a elección que no supere los 5 (cinco) minutos”, tal como informa la base del concurso colgada aquí. Al parecer todo, joya por el momento. Pero la historia se empieza a complicar un poco, porque el informe ganador (que en unos momentos desde aquí diremos a que premio va a acceder) “surgirá de una selección realizada por un jurado de notables”. Y aquí va la formación del elenco estelar: “las Sras. Rebeca Bortoletto, y María Inés Loyola y los Sres. Jorge “Petete” Martínez, Aldo “Lagarto” Guizzardi, Sergio Suppo, Edgardo Moreno, Jorge Monzani y/o por quienes el Organizador determine”.
Tampoco nada grave se desprende todo lo dicho. No. Es sólo un concurso más. Pero lo que más molesta es que el premio que se otorgará una vez terminado el certamen será tanto la entrega de “una Colección de libros de Nuevo Periodismo de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, Fundación creada y dirigida por Gabriel García Márquez” como la gran posibilidad de formar parte de la Radio que crece a través de “una pasantía en Radio Mitre 810, durante 6 meses, rentada por $400 (pesos cuatrocientos) por mes”.
Para nosotros es realmente preocupante que el acceso a un puesto de trabajo sea el premio de un concurso periodístico, donde se mezcla la espectacularidad mediática con la precarización laboral. Ahora ni siquiera se abren casting o pasantías a través de las casas donde se estudia periodismo. No, se hacen concursos y se les da un lugar de laburo a los pibes que van a representar al hombre nuevo del periodismo de Córdoba.
Los organizadores de estos encuentros de publicidad y desempleo tendrían que pensar cómo fue su acceso al lugar donde ahora se encuentran cómodamente sentados para repensar esta bazofia con tufillo a reality de cuarta.
Existen muchos espacios donde se generan formas de comunicación nuevas y comprometidas, pero que no tienen un solo punto de rating y, su aspiración está puesta en otro horizonte.
Gracias Mitre por esta oportunidad….


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Bueno, después de un tiempo sin entrarle al Blog (las causas me las reservo) la motivación me la dio un aviso en la parada del bondi que me llamó mucho la atención. “Acostumbradas a no usar nada” reza el slogan y muestra a una muchacha flaquita (ultrafina) que en un atardecer de pasto y sol propone un encuentro inolvidable. Esto es, desde este humilde lugar, una clara manipulación de los sentimientos y pasiones sexuales. Sin objetar, en principio, nada en contra de que tal enredo se produzca, creo que la frase carga una premisa peligrosa y mortal, más aún en situación de expansión y plena multiplicación de las enfermedades de transmisión sexual (desde SIDA, pasando por el HPV, hasta ladillas). Si una (o uno) está justamente acostumbrada (ó acostumbrado) a no usar nada, está significando una práctica naturalizada de relaciones sexuales. El no usar nada, acá, quiere decir no tomar ningún recaudo ni cuidado, y allí en el descuido, está el goce y el placer. Este punto es importante, al menos en esta insignificante publicidad de Prime, ya que desconoce el verdadero sentido de ir a la cama (o a cualquier otro lugar, depende del momento y las ganas) como relación social establecida por un contrato previo (además de la cual hay que considerar las pulsiones interiores y psicológicas de cada quien). Digo esto porque es realmente curioso que sea una marca de preservativos la que publicite de este modo su uso.
Las costumbres no son inamovibles. De hecho que pueden cambiar, y esto, al parecer lo tiene muy en claro la propaganda. Por eso les habla a los hombres de ellas (las mujeres como la que aparece en escena) que están acostumbradas a no usar nada, con el fin de que, para que sigan usándolas sin desacostumbrarlas, deben utilizar preservativos (ultrafinos), que son lo mismo que nada. Ahora, tampoco es cuestión de caer en un moralismo hipócrita y desconocer las propias prácticas sexuales de nosotros por estos días. El no cuidado es real y constante. El SIDA y la muerte también.
El segundo punto que me llevó a pensar este cartel es que está teñido de un machismo retrógrado y aplastante. Más allá de utilizar la imagen femenina como objeto fetichista (donde una mujer de perfil hippie aguarda la llegada de su hombre en las praderas de la paz y del amor), el mandato está puesto en la decisión masculina de cuidar a la mujer que va por la vida desprevenida, gozando de la libertad.
Bien, puede ser que nada de esto realmente sea así, pero al menos esa fue mi sensación al ver esta promo.